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Muchos de los fenómenos naturales se presentan de manera regular, como las mareas, las estaciones del año, los movimientos de rotación y translación del planeta. De la misma manera, se ha tratado de encontrar un patrón de ocurrencia de los sismos denominándolos como ciclos sísmicos.

Un ciclo sísmico sería entonces un período de mucha actividad que estaría seguido de un periódo de relativa calma y que se sucedería de forma bastante regular a través de los años, décadas, siglos, milenios, etc. Sin embargo, este es precisamente el problema: que muchos de los eventos más importantes sucederán durante períodos de tiempo mucho mayores a los de una vida humana. Como tal, si existe algún tipo de ciclicidad entre ellos, sería muy difícil identificarlos.

En Costa Rica siempre han ocurrido sismos de todo tamaño y algunas veces han sucedido más seguido que en otras oportunidades. El siguiente mapa muestra los eventos de magnitud superior a 4.0 que han ocurrido dentro y muy cerca de nuestro país desde 1973 al 2012 según el archivo de sismos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Los eventos más comunes siempre son los de magnitudes más bajas.

Para delimitar un posible ciclo, uno de los factores que influyen es el tamaño del área que queramos estudiar. Aquí vemos sismos del sur de Nicaragua y norte de Panamá junto con todos los eventos en el mar y suelo costarricense. Los límites geográficos que impongamos a los datos que queremos estudiar van a influir definitivamente en cualquier resultado que se obtenga.

Pensemos en el centenario terremoto que destruyó Cartago en 1910. En el Valle Central, Montero (1986) dice que los eventos del Tablazo de 1910, Santa Mónica de 1910, Sarchí y Toro Amarillo y Tres Ríos de 1912, fueron parte de una secuencia sísmica. El autor hace énfasis en que este análisis se limitó a estudiar eventos de tipo somero y que hubieran podido alcanzar intensidades de hasta VII en las cercanías del Valle Central. Posterior al evento de Tres Ríos, hubo un período de tranquilidad sísmica que duró 39 años. Ese período de tranquilidad se interrumpió con la ocurrencia del temblor de Paraíso de 1951 que, junto con la ocurrencia de otros sismos, finaliza en 1955. El terremoto de Cartago entonces ocurrió en un período de mucha actividad de principios del siglo XX.

En los estudios de amenaza sísmica, por ejemplo, las zonas se separan en base a rasgos tectónicos, fallamiento activo, cantidad de sismicidad entre otros, de forma tal que se delimiten adecuadamente lo que se llama zonas sísmicas.

Para efectos de este sencillo análisis a nivel macro, vamos a dejar los límites establecidos en el mapa anterior bajo el supuesto que queremos analizar la sismicidad que nos pudiera afectar de una forma más directa en Costa Rica. Es decir, un sismo fuerte al sur de Nicaragua o norte de Panamá, muy probablemente tendría algún tipo de impacto también en Costa Rica.

Si tomamos todos esos datos y los graficamos en función del tiempo en que estos han ocurrido, se obtiene el siguiente gráfico.

El mismo gráfico ampliado para ver solo sismos de magnitud mayor a seis se muestra a continuación.

El terremoto que sobresale es sin duda el de Limón de 1991 por su magnitud. Cuando existe un interés muy grande en un evento en particular como este, en sismología se le denomina "sismo característico". Un sismo característico es aquel que sucedería aproximadamente en el mismo entorno geológico y que rompería en la misma falla que su predecesor. Todo esto se basa en la teoría que dice que los sismos se producen por la ruptura de rocas que han acumulado esfuerzos (energía) durante muchos años. Si esta energía se está almacenando y si supiéramos la velocidad a la que se acumula, entonces se podría tener un aproximado de tiempo del siguiente sismo fuerte. A esta teoría se le llama el Rebote Elástico que fue propuesta por Reid (1910, 1911) justo después del terremoto que destruyó San Francisco en 1906. Pero la Naturaleza y el tiempo han demostrado que los fenómenos sísmicos son mucho más complejos.

Otros eventos similares al de Limón de 1991 puedieron haber sido el sismo de 1822 referido en Montero et al.(1991). Camacho y Víquez (1992) señalan que los sismos de 1798, 1822, 1904 pudieron haberse originado en el Cinturón Deformado del Norte de Panamá. Plafker y Ward (1992) estiman un período de recurrencia de entre 200 y 1100 años para este tipo de sismo.

Cuando el terremoto de Limón sucedió, Costa Rica había experimentado el año anterior los sismos de Cóbano en marzo y Alajuela en diciembre de 1990. Esto no significa que necesariamente se tenga que repetir la misma secuencia para que se de un evento como el de Limón en un futuro. Los ambientes tectónicos que originaron el sismo de Cóbano y Alajuela son completamente distintos a los que generaron el de Limón.

Aunque se puedan dar períodos de relativa actividad o de quietud sísmicas, los mismos pueden ser modificados de forma significativa en cualquier momento. Nuestro planeta es un medio muy complejo donde la ocurrencia de un terremoto grande puede alterar el equilibrio de otras fallas y desencadenar nuevos episodios de alta sismicidad que se mantendrá activa siempre y cuando haya suficiente cantidad de energía acumulada y que necesite liberarse.

¿Estamos entrando en un nuevo episodio de alta sismicidad o más bien está terminando uno? Como se dijo al principio, eso no se puede saber dada la limitada cantidad de información instrumental con que contamos.

Referencias:

Reid, H. F., 1910. The California Earthquake of April 18, 1906.Washington: Carnegie Institution of Washington. The Mechanics of the Earthquake, Vol. 2.
Reid, H. F., 1911. The elastic-rebound theory of earthquakes,University of California Department of Geology Bulletin, 6,413-444.
Montero, W. (1986). Período de recurrencia y secuencias sísmicas de los temblores interplaca e intraplaca en la región de Costa Rica. Rev. Geol. Amér. Central, 5: 35-72.
Montero, W., Ponce, L., Pardo, M., Dominguez,J., Boschini, I., Rojas, W., Suarez, G. & Camacho, E., (1991). The Limon earthquake of April 22, 1991 (Ms=7.5), seismicity, focal mechanism and tectonic implication [abs]- Fall AGU Meeting, Supplent to EOS: 301.
Plafker, G. & Ward, S.N., (1992). Thurst faulting and tectonic uplift along the Caribbean sea coast during the April 22, 1991 Costa Rica earthquake, Tectonics, 11(4), 709-718.
Camacho, E. & Víquez, V.(1992). Sismicidad histórica del extremo occidental del Cinturón Deformado de Panamá -44 págs. Informe no publicado, Panamá.